domingo, 1 de septiembre de 2013

Otra vez, NO A LA GUERRA


Los señores de la guerra
llegan  preñados de muerte,
quieren parir sus demonios
para mostrar su poder
y dejar la tierra yerma.
Se disfrazan de palabras
llenas de paz y defensa,
pero sus picos de cuervos
al volar sobre sus presas
descubren que la paloma
oculta sus plumas negras.

Quieren sembrar con cenizas
llantos, muertes y miserias
porque tienen corazones
que no saben de justicia.
Sólo están llenos de dólares
y son duros como piedras.
Tenemos que ser un grito,
una cadena de voces
exigiendo el NO A LA GUERRA.

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